
El 4 de abril se conmemora el Día Internacional contra la explotación sexual infantil, con el objetivo de visibilizar la problemática y exigir a los estados fortalecer el compromiso prioritario para llevar adelante políticas y acciones de prevención y abordaje integral.
El abuso sexual de niños, niñas y adolescentes (NNyA) constituye un delito grave que afecta a menores en todo el mundo, perjudica su integridad y vulnera sus derechos fundamentales. La explotación sexual infantil es una forma extrema de violencia sostenida con la connivencia de redes de poder y complicidad.
En Argentina, miles de niñxs y adolescentes están expuestxs a situaciones de abuso, en un contexto donde 6 de cada 10 viven en la pobreza (INDEC). Esta vulneración de derechos es el resultado de decisiones políticas que no hacen más que profundizar la desigualdad y debilitan la protección estatal hacia las juventudes e infancias.
Desde la asunción de Javier Milei, se recortaron programas sociales, desfinanciaron políticas de niñez, se desjerarquizaron áreas claves y se abandonó la prevención como forma de intervención. Cuando el Estado se retira, las redes de explotación avanzan.
Que podemos hacer:
Hablar de explotación sexual infantil es hablar de responsabilidad política. Exigir políticas públicas integrales, presupuesto y presencia real en los territorios en urgente y necesario.
Las infancias están en peligro El Estado es Responsable