DERECHO AL PLACER. El placer también es autonomía: disputar el derecho a desear

Feminismo
Fecha:08/08/2026

DERECHO AL PLACER. Escrito por @maquimartinelliberias en Instagram

Hablar del orgasmo femenino nunca fue solamente hablar de sexo. Ni siquiera solamente de deseo. Es hablar de autonomía.

De quiénes tuvieron históricamente permiso para desear y quiénes fueron educadas para satisfacer el deseo ajeno. Hablar de cuerpos pensados para agradar, reproducir y callar, antes que para sentir.

Durante siglos, el placer de las mujeres fue invisibilizado, ridiculizado o directamente negado. Nuestra sexualidad quedó reducida a la reproducción y al servicio de otros, mientras el deseo femenino era señalado como un exceso, una amenaza o un tema del que no se hablaba.

Aunque mucho ha cambiado gracias a las luchas feministas y de las diversidades, los tabúes persisten. Todavía cuesta hablar del placer sin culpa, del consentimiento atravesado por el deseo, de la masturbación, de la brecha orgásmica y de una educación sexual que también enseñe que nuestros cuerpos existen para algo más que cumplir mandatos.

Por eso, reivindicar el derecho al placer no es una consigna superficial. Tampoco significa convertir el orgasmo en una nueva exigencia. No se trata de que todas debamos alcanzarlo, sino de que ninguna tenga que fingirlo, de que nuestro deseo importe, de que podamos conocer nuestros cuerpos y vivir una sexualidad libre de violencias, culpas y silencios.

Porque el orgasmo no es un premio. No es una obligación. No es algo que alguien nos da. Y en un contexto donde todavía se pretende controlar nuestros cuerpos, nuestras decisiones y nuestras vidas, defender el derecho al placer también es una forma de hacer feminismo.

El patriarcado nunca le tuvo miedo al orgasmo. Le teme a las mujeres que descubren que su deseo les pertenece.