
En otro Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, visibilizamos que el trabajo en casas particulares en Argentina lo realizan, casi en su totalidad, mujeres. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC para el tercer trimestre de 2025, el sector de trabajadoras del servicio doméstico está conformado en un 98,8% por mujeres.
Además, el sector presenta una alta tasa de informalidad, que también afecta principalmente a mujeres que destinan más horas por día al trabajo doméstico no remunerado.
A esta realidad se suma el contexto actual argentino que, bajo el mandato de Javier Milei, se enfrenta a una nueva reforma laboral, la cual entró en vigencia en el corriente mes y que impacta de lleno en trabajadoras del hogar. La misma plantea extender el período de prueba a seis meses, lo que en este sector significa más margen para despedir sin costo, mayor rotación y menos posibilidad de sostener un ingreso en el tiempo. En un trabajo donde la continuidad ya es frágil, habilita despidos sin causa ni indemnización durante un tiempo demasiado largo.
Todo esto, lejos de modificar la estructura desigual y precaria del sector, la profundiza.
La organización social del trabajo y la distribución desigual de las tareas de cuidado han sido pilares fundamentales en la construcción de las brechas de género, y es sobre estas que se cimienta el patriarcado.
El cuidado sostiene la vida y no puede seguir sosteniéndose en la desigualdad.