
El trabajo del hogar es fundametal para el funcionamiento de la economía y la sostenibilidad de la vida. En Argentina, equivale aproximadamente al 16% del PBI.
Sin embargo, sigue siendo invisibilizado y carece de reconocimiento y valoración por parte del Estado y la sociedad.
La división sexual del trabajo y la organización social de los cuidados siguen sosteniendo desigualdades estructurales.
Mientras se siga naturalizando que estas tareas son responsabilidad casi exclusiva de las mujeres, la desigualdad va a persistir.
Poner la sostenibilidad de la vida en el centro no es opcional: es urgente.
Eso que llaman amor, es trabajo no pago.