
Mientras el mundo se prepara para vivir el Mundial 2026, hay una realidad que no puede quedar fuera de la conversación.
Diversos organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil advierten que durante los grandes eventos deportivos aumentan los episodios de violencia contra las mujeres y diversidades. Las llamadas a líneas de emergencia y las denuncias por violencia de género pueden incrementarse hasta un 30% en determinados contextos, impulsadas por factores como el consumo excesivo de alcohol, la frustración ante los resultados deportivos y la naturalización de conductas violentas. (Fuente: El País)
En México, uno de los países sede del Mundial 2026 junto a Estados Unidos y Canadá, organizaciones feministas y la Red Nacional de Refugios lanzaron la campaña “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”, con acciones de prevención, acompañamiento y atención antes, durante y después de los partidos.
La iniciativa se desarrolla en un contexto preocupante: la violencia de género y los femicidios continúan siendo una grave problemática en México, donde los movimientos de mujeres vienen denunciando desde hace años la impunidad y la falta de respuestas estatales suficientes. Hoy, a pesar de que México es gobernado por una mujer feminista, y de que la lucha contra la violencia de género es parte de la agenda estatal, los femicidios no cesan.
El fútbol no genera violencia. La violencia machista tiene raíces profundas y estructurales. Pero los grandes eventos deportivos pueden funcionar como escenarios donde esas violencias se intensifican.
Por eso, mientras rueda la pelota, también es necesario hablar de prevención, acceso a la justicia y políticas públicas que garanticen una vida libre de violencias para mujeres y diversidades.