Se cumplieron dos años del femicidio de Catalina Gutiérrez

Femicidios
Fecha:18/07/2026

El 17 de julio de 2024, Catalina Gutiérrez, de 21 años, salió de su casa en la ciudad de Córdoba para encontrarse con un amigo y compañero de la facultad, Néstor Soto. Nunca volvió.

Soto la asesinó en su departamento, trasladó el cuerpo en el auto de Catalina hasta el barrio Ampliación Kennedy e intentó prender fuego el vehículo para borrar las pruebas del crimen. En marzo de 2025 fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de Catalina.

Soto confesó ante las autoridades ser el autor material del femicidio y aseguró que Catalina “era el amor de su vida”. Durante el juicio intentó negar la violencia de género que atravesó el crimen al afirmar que era “un homicida, pero no un femicida”.

No son frases aisladas. Expresan discursos que buscan negar la violencia machista y presentar los femicidios como hechos individuales o “crímenes pasionales”. Pero los femicidios son la expresión más extrema de una violencia estructural basada en el control, la desigualdad y la idea de posesión sobre la vida de las mujeres.

Catalina no fue asesinada por un desconocido: fue asesinada por alguien de su entorno, alguien en quien confiaba. Tampoco fue obra de un “loco” o un “insano”. Los femicidas pueden ser personas cercanas, integradas a la sociedad, en una cultura que todavía naturaliza la violencia machista.

En lo que va de 2026 hubo al menos 119 víctimas fatales por violencia de género en nuestro país. Estos datos muestran que los femicidios no son hechos aislados.

A dos años de su femicidio, la familia de Catalina continúa reclamando que la condena quede firme y se ejecute sin ningún tipo de beneficio carcelario.

Mientras el gobierno de Javier Milei desmantela las políticas públicas, recorta recursos para prevenir y abordar las violencias de género y promueve discursos que las niegan, profundiza una política de abandono que pone en riesgo la vida de mujeres y diversidades. Prevenir los femicidios es una obligación del Estado.

Por Catalina. Por todas. Ni Una Menos.