LA VIOLENCIA DE GÉNERO SIGUE PRESENTE EN EL FÚTBOL ARGENTINO

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Fecha:31/07/2026

Luego de meses de especulaciones y declaraciones de dirigentes xeneizes a favor de su regreso, Boca reincorporó a Sebastián Villa y compró su pase a Independiente Rivadavia por 7 millones de dólares. Una cantidad millonaria de dinero que representa el valor de la impunidad.

Esta contratación trasciende una mera decisión deportiva: constituye una grave minimización de la violencia de género. Villa fue denunciado en 2020 por violencia física, psicológica y amenazas contra su pareja, causa por la que fue condenado en 2023 a dos años y tres meses de prisión condicional. En 2022 volvió a ser denunciado por otra pareja por violencia de género y abuso sexual. Boca nunca le aplicó sanciones ni rescindió su contrato: sólo decidió protegerlo. Y ahora el club tomó la determinación de volver a contratarlo.

Mientras Boca recontrataba a Villa, un nuevo caso volvió a poner en evidencia la persistencia de la violencia de género en el fútbol argentino.

Esta semana, Gonzalo Morales, jugador de Barracas Central a préstamo desde Boca, fue denunciado por su pareja en redes sociales y ante la Justicia por violencia física, amenazas y privación de la libertad. Frente a la denuncia, Barracas apartó de forma preventiva al jugador del plantel.

Aunque actualmente la mayoría de los clubes argentinos cuentan con protocolos y áreas de género, es notable que no son medidas suficientes, sobre todo cuando muchas dirigencias (integradas casi exclusivamente por hombres) siguen demostrando que prefieren proteger a varones violentos frente a las denuncias que reciben.

Es un pacto machista que no se puede soslayar. A su vez, los clubes no afrontan las responsabilidades institucionales que les corresponden.

¡Ningún gol ni ningún negocio vale más que el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencias! ¡Por un fútbol libre de violencia machista!

¡No hay lugar para la impunidad en las canchas ni fuera de ellas!