
El 7 de mayo de 1919 nacía Evita.
Y con ella nacía también una manera de hacer y entender la política; no como privilegio de unxs pocxs, sino como una herramienta de transformación que reconocía derechos para quienes nunca habían gozado de ellos.
Evita desafió e incomodó a los poderosos, instalando la idea de justicia social, derechos y de dignidad, en lugar de caridad o filantropía. Supo ser un eslabón fundamental en la construcción de un país donde lxs trabajadorxs y lxs humildes dejaron de ser invisibles, así como también lo fue en la conquista del voto femenino y en la participación política de las mujeres.
A Evita la odiaron por ser mujer, por ser humilde y por darle voz al pueblo. Por eso el pueblo la hizo eterna.
Evita sigue viva en cada lucha por una Argentina más justa, más igualitaria y más humana.