
Escrito por @_danarodriguez
En el Día Internacional de la Belleza queremos detenernos a pensar que hay detrás de los ideales que nos dicen cómo debemos vernos y cuestionar aquellos estereotipos que nos oprimen y perjudican nuestra salud y existencia.
Porque la belleza no es solamente una cuestión estética, también puede convertirse en una forma de disciplinamiento y control sobre nuestros cuerpos. Desde pequeñas se nos enseña cómo “deberíamos” lucir, cómo debe ser nuestro cuerpo, cuánto debemos pesar, cómo debemos vestirnos y hasta cómo deberíamos envejecer.
Como advertía Naomi Wolf en El mito de la belleza, se trata de mecanismos de control social, ya que estos mandatos no son solamente estéticos. También consumen nuestro tiempo, dinero y energía. Nos mantienen ocupadas vigilando nuestros cuerpos mientras las condiciones materiales de nuestras vidas empeoran.
Por eso, reivindicar nuestros cuerpos también implica recuperar el derecho a ocupar espacio en lo físico y en lo simbólico. A comer. A envejecer. A tener arrugas, cachetes y expresiones.
El derecho a no ser barbies humanas.
Un rostro con expresiones, un cuerpo que come, que ocupa espacio y que no pide disculpas por existir también es rebelarse contra un sistema de opresión que nos quiere sumisas y calladas.
Hermanas, hoy comer un plato de ravioles con tuco ES REVOLUCIONARIO
Hoy sonreír o enojarnos y que ello se refleje en nuestro rostro ES REBELIÓN
¡Porque nuestros cuerpos no necesitan ser corregidos, NECESITAN SER LIBRES!