
Asi como la violencia contra las mujeres no distingue edad, clase social, religión ni ideología. Tampoco el machismo distingue entre quienes ejercen la violencia.
Detrás de discursos y banderas políticas diferentes, el denominador común es el machismo como sistema de dominación y control.
Los violentos están en todos los espacios y son de todas las ideologías posibles.
La contradicción surge cuando dicen ser aliados a las luchas feministas. El doble discurso y la doble moral NO VA MÁS.
A ver si las organizaciones empiezan a darse cuenta que esto es parte del problema y es insostenible. Estos tipos se sostienen gracias a la complicidad de otros que son parte de la red de silencio e impunidad que los habilitan.
ESTAMOS HARTAS