
Rosario Sansone, activista travesti trans oriunda de la provincia de Salta, fue asesinada el 3 de noviembre de 2024 en su casa de la ciudad de Bahía Blanca a causa de un incendio provocado por un menor de 17 años.
Desde el principio, sus amigas y compañeras de activismo se pusieron al frente de la lucha para que su muerte no quede impune. Acompañaron incansablemente la investigación del caso para que llegue a juicio, algo inédito en la ciudad de Bahía Blanca para el asesinato de una mujer trans, y finalmente para que el crimen de Rosario sea caratulado por la justicia como travesticidio y el acusado sea condenado. Durante marzo de este año se llevó a cabo el juicio, y si bien la justicia reconoció al hecho como un travesticidio, el acusado, fue encontrado inimputable. Sin embargo, se le impusieron medidas restrictivas de la libertad. También, el tribunal dispuso de medidas reparatorias, que aún hoy no se cumplen. Asimismo, hace un par de meses se conoció que la Justicia le otorgó el derecho al autor del travesticio a asistir a un gimnasio de lunes a viernes, argumentando que tiene derecho al ejercicio físico.
La permisividad con un asesino, la falta de condena y la delación en el cumplimiento de medidas reparatorias, enfatizan el hecho de que la justicia para las personas travesti trans en la mayoría de los casos no es efectiva ni completa. No sólo sufren violencia sistemática y estructural de forma permanente, sino que cuando les arrebatan la vida, deben padecer una vez más la injusticia. Para el asesino, Rosario no tuvo derecho a la vida.
Es por eso que seguimos reclamando justicia. A Rosario la mataron por quien era, fue un crimen de odio. Sus amigas y compañeras de la ONG Furias, de la cual ella era integrante, organizaron un reclamo de justicia en el Juzgado de Menores de Bahía Blanca.
¡JUSTICIA POR ROSARIO! ¡FUE TRAVESTICIDIO! ¡LAS VIDAS TRANS IMPORTAN!🏳️⚧️
Foto: Aurelia Mitre.