
El transfemicidio de Alejandra Ironici fue el primero en ser reconocido de esta manera por la justicia santafesina. A dos años de esta condena, recordamos quién fue Alejandra, honramos su memoria y reivindicamos su lucha.
Alejandra tenía 45 años. Trabajaba en el hospital Iturraspe, era activista y referente trans en Santa Fe. Fue la primera persona trans en obtener su DNI con identidad de género por vía administrativa -sin recurrir a la justicia-, incluso antes de que el trámite fuera habilitado por ley. Además, accedió a una vaginoplastía en la salud pública, estudió abogacía, y en 2016 se desempeñó dentro de la Subsecretaría de Diversidad Sexual de Santa Fe, siendo así una de las primeras trabajadoras trans, previo al cupo laboral travesti trans.
El 20 de agosto de 2022 fue asesinada en su casa por su pareja, Héctor Barrero, en un contexto de violencia previa. Golpes, quemaduras y 46 puñaladas fueron la prueba irrefutable de hasta dónde puede llegar el odio y la violencia hacia las personas travesti trans.
La justicia tardó 2 años, pero terminó reconociendo su asesinato como lo que fue: un transfemicidio. Esa condena también puso sobre la mesa la responsabilidad del Estado y la deuda estructural que sigue existiendo con el colectivo travesti trans.
Hoy, en la Argentina gobernada por Javier Milei, donde se recortan políticas públicas, se atacan derechos conquistados y proliferan los discursos de odio, la figura de Alejandra y su activismo cobran aún mayor relevancia.
Recordarla es recordar también que su lucha continúa y que no alcanza con una condena si las condiciones de violencia, vulnerabilidad y precarización del colectivo travesti trans siguen intactas.
Sin Estado presente no hay reparación posible, y cuando se habilita el odio, la violencia escala.