
Hace 60 años, la dictadura de Juan Carlos Onganía intervino las universidades nacionales y reprimió brutalmente a estudiantes, docentes e investigadores que defendían la autonomía universitaria.
La llamada Noche de los Bastones Largos marcó uno de los ataques más graves contra la universidad pública, la producción de conocimiento y la libertad académica en nuestro país. La violencia ejercida por las fuerzas de seguridad dejó cientos de personas detenidas y golpeadas, y provocó el exilio de una parte importante de la comunidad científica argentina.
Recordar este hecho es reafirmar que no hay democracia plena sin universidades públicas, autónomas y libres, donde el pensamiento crítico, la investigación y la producción de conocimiento puedan desarrollarse sin persecución ni censura.
A 60 años, sostenemos el compromiso con la memoria y con la defensa de la educación pública, la ciencia y los derechos conquistados, frente a cualquier intento de disciplinamiento o ataque contra quienes enseñan, investigan y estudian.
La memoria se defiende.