11 años sin Chiara Páez, el femicidio que dio origen al Ni Una Menos

Femicidios
Fecha:10/05/2026

El 10 de mayo de 2015, Chiara Páez (14) fue asesinada en Rufino, Santa Fe, por su novio, también asolescente, Manuel Mansilla, cuando fue a darle la noticia de que estaba embarazada. Luego de asesinarla, el joven la enterró en el patio de la casa de su familia. Por el femicidio Mansilla fue condenado en 2017 a 21 años de prisión, condena que luego redujo la Corte Suprema de Santa Fe a 15 años por ser menor de edad al momento de haber cometido el asesinato.

Su femicidio fue la gota que colmó el vaso y dio origen a una de las movilizaciones más importantes de la historia de nuestro país en defensa de los derechos humanos de las mujeres. Bajo la consigna Ni Una Menos, miles de personas se movilizaron a lo largo y ancho de Argentina para exigir que dejen de matarnos.

Pero Ni Una Menos no fue solo una movilización masiva: también fue un punto de inflexión social y político. La expresión de un hartazgo profundo frente a una violencia machista que mata, desaparece, abusa, precariza, endeuda y silencia a mujeres y diversidades. Detrás de cada femicidio hay una vida arrebatada, una familia atravesada por el dolor y una comunidad marcada para siempre.

A pesar de que, después del Ni Una Menos, avanzamos en el reconocimiento de nuestros derechos, hoy asistimos a un contexto preocupante, donde proliferan discursos que niegan o relativizan las violencias por razones de género. A esto se suma un retroceso sin precedentes en las políticas públicas de prevención, sanción y erradicación de la violencia machista.

La violencia por motivos de género es consecuencia de las desigualdades estructurales que atraviesan nuestras sociedades. Como resultado de ello, en nuestro país una mujer es asesinada cada 36 horas por el solo hecho de ser mujer.

A 11 años del femicidio de Chiara, su nombre sigue siendo memoria, denuncia y lucha. Seguimos exigiendo políticas públicas que prevengan, sancionen y erradiquen las violencias de género.

Por Chiara.
Por las que ya no están.
Por las que sobreviven.
Por las que siguen teniendo miedo.
Por las que todavía esperan justicia.